
Ese verano, hizo mucho calor, las familias se iban a la playa los fines de semana y Santiago quedaba desierto.
Mi familia como la mayoria, partio a la playa, fuimos a visitar amigos de mis papas a Villa Alemana y el Belloto.
El domingo fui con mi familia al cementerio, a ponerle flores a los abuelos.
Al volver a la casa, algo andaba mal, me dio una fiebre altisima y mis papas estaban muy preocupados.
Me llevaron al hospital y el medico les dijo, que yo era el caso numero once, de lo que el sospechaba era una epidemia de poliomelitis.
Recuerdo estar muy cansada, mirar a todos y no hablar...me dolia la cabeza.
Al final de varias horas, se supo el diagnostico, tenia polio con meningitis y encefalitis.
Me sacaban sangre, me pinchaban y yo no lloraba, el que lloraba era el medico joven, que segun me cuenta la mama me decia...
llore mi nina, llore no mas y yo lo miraba con unos ojos muy calmados y no decia nada...
El prognostico era bastante negativo, se suponia que terminaria paralizada, y con daƱo cerebral.
Estaban todos muy tristes.
Nadie sabia como me habia contagiado, se culpaban de esto o de aquello.
Pero en realidad nadie tenia la culpa, era la epidemia y mi destino.
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